Una semana en la Costa Azul francesa

Un fin de semana en la Riviera francesa es una oportunidad para explorar un surtido regional completo de las bellas artes, viñedos, colinas y playas. Los autobuses locales son todos a 1 € la ruta, bastante raro para un viaje de 90 minutos por las montañas. 
Pero la mejor manera de moverse es, a través, del tren de la costa que se detiene en cada estación cada 30 minutos más o menos. Por 12 euros, puede conseguir un pase Isabelle, disponible durante todo el verano, lo cual, le otorga acceso ilimitado durante 24 horas. El coche puede ser infernal para conducir en las carreteras más transitadas de la Riviera francesa. Únase a los lugareños en un scooter de 50 cc (sin licencia) de Holiday Bikes y verá parte de sus problemas con el coche solucionados. 
Arte 
Con vistas al mar, el sol y un conjunto abundante de gente, no es de extrañar que los mejores artistas del mundo, desde Picasso hasta Renoir, se instalaran en la Riviera francesa. La Fondation Maeght en Saint Paul de Vence debería ser su primera parada como lo fue para Angelina Jolie y Brad Pitt que tuvieron a sus gemelos en el hospital Lenval de Niza en 2008. 
Para disfrutar a continuación de las pinturas, esculturas y gráficos en la terraza del comedor tropical de La Colombe d’Or. Por aquí, han pasado Roger Moore, Orson Wells y el Príncipe Carlos, todos han cenado aquí en el último medio siglo. La gran atracción es el exclusivo interior lleno de arte.  
Cuenta con donaciones de Matisse, Picasso y Miró, quienes pagaron por su cena en arte moderno cuando ellos no podían afrontar la factura. 
De vuelta a la costa, visitamos el Museo Picasso en Antibes, “chateau” Grimaldi reabierto en 2008 y recién restaurado en una renovación de cuatro años. El maestro español utilizó este castillo como un estudio en el centro de la ciudad a finales de 1940 que lo convirtió en su período más prolífico. 
Vía de escape 
Las islas de Lérins a un kilómetro de la costa, no eran ni mucho menos una vía de escape para el hombre de la máscara de hierro (Iron Mask), quién fue encarcelado allí; pero son una meta para el turista que puede acercarse en ferry desde cualquier lugar como Niza, Cannes o Jean les Pins.  
Ambos parques nacionales son abundantes en flora y buceo. Es aconsejable recoger una guía gratuita de Rando en cualquier oficina de turismo. Publicado por la autoridad estatal, está formada por nueve opciones de una lista de alrededor de 400 paseos, entre ellos (incluyendo la costa, en el interior, las altas colinas y en bicicleta de montaña). 
Frontera con Italia
Tome un tren desde Niza y en menos de 30 minutos puede estar diciendo ciao en la frontera italiana. La primera parada es en Ventimiglia; el mejor día para ir es el día de mercado, cada viernes. Todo el pueblo estalla en colores culinarios con ruedas amarillas de queso parmesano, berenjenas púrpuras, chiles calientes y rojos de Sicilia. A diez minutos, a lo largo de la costa está la clásica ciudad turística de San Remo. La ciudad tenía el ritmo suficiente para formar el telón de fondo de Mr. Ripley en 1999.
De vuelta en el puerto de Niza, Corsica Ferries ofrece tres horas a través del Mediterráneo en calma al puerto corso de Bastia y Calvi. Ambos son puestos militares genoveses y ciudades fascinantes por derecho propio. Las playas son de las más silenciosas y más bonitas de Francia.
COSTA AZUL FRANCESA 

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