MANAMA – UNA PERLA EN EL GOLFO PERSICO


En los últimos años, ha ido incrementándose notablemente la afluencia de turistas a Manama, capital de Bahrein, localizada en el nordeste del país. Nos centraremos como destino principal en esta ciudad, pero el resto del país esconde lugares de una belleza única.
Bahrein o Bahrain es una isla situada entre Qatar y Arabia Saudí, en pleno Golfo Pérsico. En los siglos XVI y XVII, portugueses y persas conquistaron lo que hoy es un país independiente. Su existencia data en la zona norte de cinco mil años como lo demuestran los restos de la fortaleza que pueden verse en los alrededores.
Se han mejorado infraestructuras, red de carreteras y se ha promocionado una buena oferta de cara al viajero. Hay una buena variedad de hoteles, desde asequibles hasta hoteles de lujo. Una de las zonas de la ciudad se ha convertido en un foco financiero y de negocios, donde han establecido sus sedes, importantes multinacionales y los servicios financieros son muy numerosos.
Haciendo honor a la cultura árabe, sus ciudadanos son hospitalarios y amables con el turista, pero mostrando una mente más abierta y tolerante que otros países musulmanes, lo cual, nos permite un acercamiento a sus costumbres y modo de vida.
Un ejemplo de ello, son las discotecas y bares donde está permitida la venta de alcohol. Como ocurre con estos países, a medida que te alejas de la ciudad, las tradiciones y costumbres se hacen fuertes y más intolerantes. El medio rural es más hostil a las nuevas formas de vida.
Manama, goza de buenas condiciones sanitarias y de seguridad. Debemos tener nuestro pasaporte con una vigencia de ciento ochenta días como mínimo y visado que podemos obtener en la frontera, en las agencias de viajes o en los mismos hoteles donde reservemos el alojamiento. No puede presentarse ningún visado o sello de Israel en nuestro documento porque nos sería negada la entrada.
La mejor estación para viajar a Bahrein, es el otoño. Durante este tiempo, las temperaturas son más suaves debido a una agradable brisa. En verano, pueden llegar a ser excesivamente altas.
Será un destino singular que disfrutaremos.

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